lunes, 7 de noviembre de 2016


Implementación del marcapasos y precauciones para el paciente



El marcapasos actual es un pequeño aparato electrónico, fabricado con piezas biofuncionales, que le permiten reemplazar las funciones ejercidas por los nódulos sinoauricular y auriculoventricular del corazón, para generar de esta forma la contracción de los ventrículos (sístole), y así, bombear la sangre hacia el sistema vascular del cuerpo y nutrir las partes más distantes de nuestro organismo.

Este pequeño aparato, pesa alrededor de 25 gramos, y consta de una batería y un sistema de pequeñas fibras (electrodos) las cuales reemplazan la función de las células P, T y las de la red de Purkinje. Estas, emiten ondas eléctricas coordinadas, las cuales son imposibles de sentir para el paciente, que estimulan el ciclo cardiaco. Al momento de reemplazar la batería, (la cual es variable, pero por lo general dura alrededor de diez años) los electrodos implantados en un inicio se mantienen en el corazón. Estos mecanismos, son programables respecto al ritmo cardiaco que el paciente necesita. Por ejemplo, el marcapasos implantado en niños debe tener una configuración distinta a la del adulto, y esta tiene que ser adaptada con el paso de los años.

La implantación de este sistema es mediante una cirugía poco invasiva, donde se hace una incisión en la región clavicular y se instalan las fibras a través de la vena subclavia y ubicando la batería del marcapasos a nivel del músculo subclavio. El paciente es enviado a su hogar al día siguiente de la intervención, y puede recuperar su vida normal de forma paulatina, posterior a un tiempo variable de reposo según la respuesta del cuerpo al nuevo mecanismo. Generalmente, se le asigna al paciente una serie de consultas para chequear el buen funcionamiento del marcapasos. El primer chequeo no debe ser más allá de los tres meses, si es que el paciente no ha tenidos problemas relacionados.

Al ser un aparato eléctrico, existen algunas precauciones que el paciente debe ejercer, como por ejemplo evitar contacto en la región supraesternal con ningún tipo de imán ni objeto activado electromagnéticamente. Así también, guardar cierto resguardo al hacer deporte, o ante alguna agitación u actividad física importante, evitar recibir golpes en la zona, tener precaución con electrodomésticos y usar el teléfono móvil al lado contrario de la implantación (derecho); informar cuando se atraviesa un detector de metales en aeropuertos; y, por último, informar en caso de accidente la presencia del aparato.


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